Escribir sobre el futuro de la distribución no lo considero tarea fácil, pero hacerlo en este momento, lamentablemente único y de impacto tan negativo para la hostelería, lo convierte en las adivinanzas de un vidente de feria.
Por esta razón, quisiera enfocar mi reflexión en años de experiencia profesional dentro del sector, y para no ser excesivamente extenso, centrándome en las que a mi parecer son las claves del éxito dentro de la cadena de suministro, tanto desde la visión del fabricante de productos, o de prestaciones de servicios, como del punto de venta, que es quién culmina el negocio frente al consumidor final.
Pienso que para maximizar el rendimiento de los recursos empleados debemos comprender y analizar, en primer lugar, si existe un “route to market” adecuado para nuestra oferta. Esto supone esquematizar el mapa que nos lleva desde el productor hasta el consumidor, pasando por el modelo distributivo y la adecuación al punto final de venta (bar, restaurante, hotel, etc…).
Cada uno conformamos un papel, un rol, donde siempre debemos buscar la mejor adaptación para quien nos compra o contrata para ofrecerle un servicio, así como a quien nos dirigimos en dicha cadena.
Es vital testar continuamente si la satisfacción o las áreas de mejora se cumplen.
La Hostelería española que conocemos hasta hace unos meses, sigue manteniendo un alto porcentaje de tradicionalidad comparada con otros países. Lo digital, lo virtual, la absoluta tecnificación 4.0, sigue teniendo un peso relativamente bajo frente a otros sectores. Nuestros procesos operativos siguen una demanda adaptada a nuestra cocina tradicional, a sobres auténticos, a cañas bien tiradas, y un servicio cercano y profesional sigue primando en los más de 300 mil puntos de venta.

Pero, sin embargo, nada podrá detener que en toda la cadena de suministro, la sofisticación tecnológica llegue a casi el 100% de los rincones para ganar en eficiencia, productividad y a la pos, rentabilidad. Se avecinan meses muy complicados. Todo lo on-line, lo virtual, el servicio al hogar… restarán cercanía, autenticidad y sociabilidad, y sin duda, implantarán cambios para siempre en los servicios y en los propios productos.
El I.O.T de los equipamientos de hostelería, la logística de llegada a las cocinas, a las barras, el tramo final al consumidor in-situ o en el hogar, el tipo de instalaciones de un bar, ganarán en productividad y perderán en glamour… pero confío en que sea lentamente y que aquellos que mantenemos en la retina el sabor de lo auténtico, hagamos que el cambio en la distribución no suponga un shock.
Para terminar, el papel “comercial” seguirá siendo la clave en el que fabrica, así como en el que sirve una mesa con arte… y para mí, la sociabilidad en nuestra cultura deberá permanecer. Por ello, considero que la actitud de conocer y asesorar a nuestro cliente, ya sea el “barista”, el “distribuidor” o el “fabricante”, que nos solicitan unos objetivos a cumplir, debemos devolverles y entregarles: conocimientos, eficiencia y ganancias tangibles.
¿El futuro de la Distribución? Sí, cambiará, será cada vez más “digitalizada”, pero estos cambios se quedarán en aquellas partes de la cadena de suministro donde aporten rentabilidad, eficacia, menor contaminación y herramientas de venta que “satisfagan” por encima de todo al que solicita producto o servicio.
Pedir la “paella de marisco” a Just Eat existirá, pero no cambiará radicalmente nuestros gustos, nuestros hábitos y nuestros recuerdos…
Jordi Turmo
Director Comercial
Gran Consumo


