El sector agroalimentario antes de la COVID-19 se encontraba en un momento delicado. La situación en la que nos deja el confinamiento y la desescalada, sobre todo por el cierre de la hostelería y parte de la exportación, va a requerir de mucha imaginación para poder salir de esta.
Y a esta imaginación yo la llamo “innovación”, que es la única herramienta al servicio de las empresas capaz de solucionar los problemas, pero que no siempre se desarrollan todo lo que debiera.
Además, en esta ocasión y de forma irrevocable vamos a tener que ponerle a la innovación un apellido, que es sostenible, porque el consumidor lo está demandando y porque la Unión Europea ha puesto encima de la mesa el Green Deal, el gran pacto verde que pretende conseguir un territorio climáticamente neutro en 2050.
Las empresas cada vez son más conscientes y más responsables con todos los factores que podrían englobarse dentro de lo que es la agroalimentación sostenible, pero no solo desde el aspecto medioambiental, también desde la parte económica y social de los negocios. Y son tres partes indivisibles, que no se nos olvide.
En todo caso, la innovación estaba bien encaminada antes del 14 de marzo. Esta crisis ha puesto de manifiesto la importancia de los modelos digitales en toda la cadena de producción, en todo el ámbito productivo. Va a afianzar lo que ya se estaba haciendo e impulsar, más aún, la digitalización de las empresas en todos los ámbitos.
Así que hay que prestar atención a todo el ruido que hay ahora mismo y coger solo lo que nos pueda servir. ¡Adelante!
Ricardo Migueláñez
CEO Agrifood


