El parón de la actividad empresarial durante estos tres meses, es un hecho complicado de analizar ya que carecemos de casos parecidos en nuestra historia reciente. Son muchas las voces que no paran de lamentarse como si esto les fuera a proporcionar alguna ventaja.
Es bien sabido que los que salen adelante, no son ni los más fuertes ni los más listos, si no los que son capaces de adaptarse mejor.
Muchas cosas hemos aprendido en esta etapa de confinamiento, no es necesario perder el tiempo en tanto viaje absurdo, ni tantas reuniones estériles, donde el contenido concreto real no ocupa más del 30% del tiempo empleado; muy probablemente el ahorro de costes de estructura a partir de ahora será considerable, ya que la digitalización y el teletrabajo han demostrado que quizá un 50% de los inmuebles corporativos, son perfectamente prescindibles.
Podría seguir enumerando muchas más cosas, que sin duda el empresario ya se ha dado cuenta.
La inyección de fondos de la UE por diferentes canales, van a ser, junto con los bajos tipos de interés un escenario que debe favorecer el replanteamiento de las estrategias de crecimiento por adquisición de compañías complementarias y la venta de aquellas que no tienen sentido de existir en un nuevo entorno.

Muchas empresas se encuentran con serias dificultades para continuar su actividad, y otras aprovechan la ventaja competitiva de su sector, para situarse en un plano superior. Las empresas proveedoras del sector sanitario, alimentación, software avanzado de aplicaciones, inteligencia artificial, por citar algunos sectores, están en una posición privilegiada para salir de compras.
En el sector del M&A (las siglas en inglés de Fusiones y Adquisiciones), una vez retornemos a la normalidad, esto puede ser después del verano o a finales de 2020, el mercado de la compraventa de compañías y búsqueda de socios crecerá, para situarse en unos niveles como los que estábamos acostumbrados a antes del confinamiento, y en algunos sectores, me atrevería a pronosticar que incluso por encima.
Delante de una crisis inesperada, me gusta citar a Helen Keller, la primera persona sordociega en obtener una licenciatura universitaria. En 1964 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, concedida por el presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, y desde 1980, por orden de presidente Jimmy Carter, se conmemora oficialmente el día de su nacimiento. En el libro publicado en España por Plataforma Editorial, La Puerta Abierta, Helen Keller, cito textualmente su reflexión de la pág. 15:
“ Cuando se cierra una puerta de felicidad, otra se abre; pero con frecuencia nos quedamos mirando durante tanto tiempo la puerta cerrada que no vemos la que se ha abierto para nosotros.”
Animo a todos los empresarios a usar su iniciativa, creatividad y espíritu de superación para aprovechar esta oportunidad y relanzar su compañía, para seguir adelante o prepararla para que sea adquirida por otra que le pueda dar continuidad a su creación empresarial.
Juan Ignacio Fornós Assens
Economista
Especializado en compraventa de compañías y búsqueda de socios


